Reflexiones de Crianza Polivagal y Neuroeducación: Comportamientos, trauma y relaciones
Todas las personas que estamos criando y educando de una forma consciente sabemos que todas las emociones son necesarias.
¿Pero sabías que hay procesos subconscientes que podrían estar haciendo que
tu hijo o alumnos sienta que algunas emociones no son bienvenidas
y, por tanto, deben ser reprimidas?
La única manera de criar y educar de una forma realmente consciente, de una forma que ponga fin a la transmisión del trauma intergeneracional, es comprendiendo en profundidad nuestras necesidades neurobiológicas (y las de nuestros niños), y cómo los vínculos, el estrés y el trauma que hemos experimentado en nuestras infancias y adolescencias han ido configurando nuestro sistema nervioso, enquistando nuestros patrones de respuestas e impactando en la forma en que nos relacionamos con nosotras mismas, con los niños y niñas de nuestras vidas, y con los demás.
Cuando queremos romper con el trauma intergeneracional, individual y social, y apostar por una crianza y educación respetuosas y conscientes (especialmente con la alta sensibilidad, el trauma y las neurodivergencias), una crianza y educación que se aleje de premios, etiquetas y castigos y, en su lugar, apoye sistemas nerviosos y un sentimiento de conexión y seguridad sentidas, debemos mirar hacia dentro, entender la conexión cuerpo-cerebro, el rol crucial del sistema nervioso autónomo en nuestro bienestar y el de los niños (¡Gracias Teoría Polivagal y Stephen Porges) y aprender a estar con no sólo con nuestras sensaciones y emociones, sino también con nuestras partes heridas.
Porque no se trata únicamente de saber cognitivamente toda la teoría (aunque es cierto que ayuda y empodera mucho saberla), sino de aprender a integrar en el día a día, de una forma corporal, emocional y reflexiva todos esos aprendizajes. Porque sólo cuando conectamos las distintas partes de nuestro cerebro, empezamos a procesar e integrar realmente nuestras historias, a reconfigurar nuestro sistema nervioso y a activar nuestra neuroplasticidad cerebral; y, cuando eso sucede, nuestros mecanismos de resiliencia se ponen en marcha y podemos empezar a notar cambios positivos en nuestras respuestas, comportamientos y relaciones que van a beneficiar profundamente la forma en que criamos y educamos a los niños y adolescentes de nuestras vidas, seamos familias, docentes, educadores o coaches.
Nuestros sistemas nerviosos están comunicándose constantemente, escaneando constantemente y de una forma automática y subconsciente las señales de seguridad, peligro o amenaza en nuestro entorno físico y relacional, y en nuestro interior. Por eso es tan importante pensar en el impacto que nuestros propios sistemas nerviosos tienen en los niños, en los adolescentes, de una forma silenciosa, sutil y constante... Y para entender dicho impacto, debemos mirar hacia dentro, cuestionarnos, ser curiosos con lo que sentimos y pensamos, y con nuestra forma de reaccionar y de relacionarnos con las criaturas:
¿Estás seguro de que tus hijos o alumnos sienten que todas sus emociones son bienvenidas? ¿Te has parado a pensar en cómo reaccionas ante las distintas emociones expresadas por los niños? ¿Cómo reaccionas ante su tristeza? ¿Ante su enfado? ¿Ante su vergüenza? ¿Ante su miedo? ¿Ante su seguridad? ¿Ante su alegría? ¿Expresan realmente todas sus emociones? ¿Y si estuvieran reprimiendo algunas porque perciben tu rechazo... aunque sea sutil?
No es sólo lo que dices o lo que aparentas ser o sentir... es lo que tu sistema nervioso comunica sin palabras, constantemente, en cada interacción, a través de tu tono de voz, tus gestos, tu mirada, tu postura, tus silencios, tu energía, tu lenguaje no verbal, el ritmo de la respiración, tus pensamientos no expresados, tu dolor no integrado. Y los niños y adolescentes, especialmente aquellos que son altamente sensibles, son GENIOS a la hora de captar todo aquello que finges ser, captar el postureo, la incoherencia entre lo que sientes, dices y haces, la falta de autenticidad en tu expresión y comunicación.
Porque los niños y adolescentes no dejan nunca de sentir todas sus emociones... aprenden a anestesiarlas, esquivarlas, enterrarlas y reprimirlas según si su sistema nervioso percibe seguridad o peligro a la hora de expresarlas... Porque los niños y adolescentes aprenden, a través de nuestras respuestas, qué comportamientos son más adaptativas y les van a proteger mejor dado el entorno y las relaciones que tienen en su vida. ¿Le dejas solo o le gritas cuando se enfada? ¿Minimizas e invalidas su tristeza? ¿Niegas su miedo y tratas de fortalece al niño a toda costa? ¿Disocias en momento emocionalmente intensos?
Cuando tu sistema nervioso se desregula ante los comportamientos desregulados o disruptivos de los niños, los niños no pueden sentir ni procesar sus emociones de forma segura... Y, aunque tendemos a nivel social e individual a poner el foco en el niño y sus comportamientos, a buscar problemas, enfermedades y diagnósticos, la realidad es que la mirada la debemos tornar hacia dentro...
Porque el manejo de los comportamientos empieza por nosotros, por nuestra propia historia, por nuestra capacidad de mirar de frente nuestra infancia y empezar a trabajar duro para sanar nuestras heridas y entender cómo siguen influyendo en la forma en que reaccionamos hoy, impidiéndonos convertnirnos en la presencia regulada y reguladora que necesitan nuestros niños.
Por eso, la crianza y la educación conscientes, especialmente cuando nos relacionamos con niños neurodivergentes y altamente sensibles, no dependen del niño ni de su comportamiento, DEPENDEN DE TI. De tu capacidad para revisar tu historia, de tu interés en formarte para entender la conexión cuerpo-cerebro, y de tus ganas de aprender a rematernarte de la forma en que necesitabas y merecías cuando eras niña.
Comprender y familiarizarnos con el sistema nervioso y sus respuestas autonómicas lo cambia todo... Porque la sensación, la emoción, el pensamiento, la conducta y la forma en que nos vinculamos están relacionados y se influyen entre sí de forma constante. Enfocarnos en cambiar el comportamiento únicamente, es como querer serrar la punta de un iceberg y pensar que, después de eso, ya no hay peligro para seguir navegando. Cuando tapamos síntomas y no vamos a la raíz del problema, perpetuamos el sufrimiento, el estrés y la desregulación de nuestros niños (y la nuestra).
Y cada uno de nosotros es tan único, que NO SE TRATA DE APRENDER RECETAS EXITOSAS ni de aplicar protocolos que sirven para todos por igual. Tampoco se trata de ser a toda costa calmada y empática (recuerda que los sistemas nerviosos de los niños perciben el fingimiento, la tensión, la incoherencia... y cuando pretendemos ser perfectas, siempre calmadas y empáticas, creamos el efecto contrario). Se trata de SER auténticas reconectando con lo que sientes, se trata de aprender a descifrar lo que es un estrés del presente y del pasado, se trata de pausar, de ser consciente y de dejar de reaccionar desde el dolor no sanado de tu infancia. Se trata de ser HUMANAS, IMPERFECTAS, SENSIBLES Y ESTAR PROFUNDAMENTE SINCRONIZADAS CON LA MAGIA DE LA CONEXIÓN.
Te acompaño en este camino de redescubrimiento, en este camino de Re-MATERNAR hacia dentro y hacia fuera. No te daré recetas. Te daré las herramientas que necesitas para reconectar con tu instinto materno, con tu sabiduría mamífera, y para poder crear tu propio y único camino, adaptado a las necesidades específicas de los niños y adolescentes de tu vida.
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Criemos y eduquemos a una generación de niños y adolescentes que no tengan que recuperarse de sus experiencias y vínculos de la infancia como muchas de nosotras hemos tenido que hacer. Criemos desde el respeto y la empatía entendiendo cómo funcionan nuestros sistemas nerviosos y cómo podemos satisfacer nuestras necesidades neurobiológicas de conexión, corregulación, seguridad sentida y pertenencia.
Te cuento aquí algunos recursos que ofrezco:
- Libro ilustrado para familias y profesionales, "Un Secreto Alucinante", basado en la Teoría Polivagal. Una herramienta psicoeducativa para grandes y pequeños, familias y profesionales, que nos ayuda a entender la importancia de la conexión cuerpo-cerebro, comprender nuestros comportamientos, aprender a escuchar a nuestro cuerpo y descubrir herramientas que favorezcan la regulación emocional.
- Curso online: Teoría Polivagal y Neurociencia aplicada, para una crianza y educación conscientes y respetuosas con la alta sensibilidad, el trauma y las neurodivergencias.
- Charlas y cursos presenciales para familias, coaches y docentes.
- Asesoría individual (adultos altamente sensibles o neurodivergentes) o familiar (padres, madres, abuelos) especializada en alta sensibilidad y neurodivergencias. Mirada respetuosa hacia el don de la sensibilidad y el pensamiento divergente. La neurodivergencia y la alta sensibilidad no son trastornos, son otras maneras de percibir, sentir y estar en el mundo que deben ser acompañadas, potenciadas y valoradas.
- Talleres de psicoeducación, educación emocional y conciencia corporal para niños y adolescentes.
- Más info por privado enviando un email a hola@crianzaconconexion.com o por
WhatsApp: +34644739949
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